El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, culmina este jueves en Perú una gira por tres países de Sudamérica en la que la cooperación en materia de seguridad ha ocupado un lugar central, mientras Washington busca fortalecer su influencia regional frente al creciente peso económico y estratégico de China.
Rubio se reunirá en Lima con la presidenta peruana, Keiko Fujimori, en el primer encuentro entre ambos desde que la mandataria asumió el poder a finales de julio. La agenda incluye temas de seguridad, defensa, comercio, inversiones y cooperación para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, después de las visitas del funcionario estadounidense a Colombia y Ecuador.
Uno de los principales puntos de acercamiento entre Washington y Lima es la lucha contra el crimen organizado transnacional. Perú se incorporó recientemente al Escudo de las Américas, una iniciativa promovida por Estados Unidos para combatir a organizaciones criminales y el lavado de activos. La decisión, sin embargo, ha generado debate político en el país y el Senado prevé pedir explicaciones al canciller Carlos Espá sobre los alcances del mecanismo.
La cooperación también busca responder al avance de actividades ilícitas como la minería ilegal y las extorsiones. Espá adelantó que Rubio realizará anuncios relacionados con el apoyo estadounidense a Perú, principalmente en la lucha contra el crimen organizado y en la mitigación de los efectos del fenómeno de El Niño.
La relación con China será otro de los temas relevantes durante la visita. Perú ha recibido importantes inversiones chinas, entre ellas el puerto de Chancay, operado por la naviera estatal Cosco, además de capitales destinados a sectores estratégicos. Rubio cuestionó algunos de estos proyectos y defendió una mayor presencia de inversiones estadounidenses bajo condiciones de transparencia.
Las declaraciones provocaron una respuesta de Pekín. La Embajada de China en Perú aseguró que sus inversiones cumplen con las leyes peruanas y rechazó que sus relaciones con los países latinoamericanos respondan a intereses geopolíticos. El intercambio ha colocado a Perú en medio de la creciente competencia entre Estados Unidos y China por influencia en la región.
La cooperación entre Lima y Washington también abarca defensa y tecnología. Perú evalúa la adquisición de 12 aviones F-16 Block 70 por unos 2,000 millones de dólares y mantiene un proyecto de aproximadamente 3,000 millones para modernizar la base naval del Callao. Además, ambos países suscribieron un memorando sobre inteligencia artificial que contempla la adopción de sistemas estadounidenses y hace referencia a la competencia tecnológica de países externos a la región.
Con la escala en Perú, Rubio cierra una gira en la que Estados Unidos combinó seguridad, lucha contra el narcotráfico, comercio y cooperación política. En Colombia planteó fortalecer los vínculos de seguridad, mientras que en Ecuador anunció gestiones para obtener 45 millones de dólares destinados a combatir el narcotráfico y otros 10 millones para enfrentar la minería ilegal, las pandillas y las finanzas ilícitas. En Perú, estos asuntos se cruzan además con la disputa de Washington y Pekín por infraestructura, inversiones, tecnología y presencia estratégica en América Latina.







