Smart Fit entra en una nueva etapa. Su fundador, Edgard Corona, dejará el cargo de presidente ejecutivo a partir del 2 de marzo de 2026, tras la aprobación del consejo de administración, para asumir exclusivamente la presidencia del consejo y enfocarse en la estrategia de largo plazo del grupo.
En su lugar será promovido su hijo, Diogo Corona, actual director de operaciones, como parte de un proceso de sucesión previamente planificado y orientado a fortalecer el gobierno corporativo de la compañía.
Cambios en la cúpula financiera
Dentro de la reestructuración directiva, el consejo también designó a José Rizzardo Pereira, actual director de relaciones con inversionistas, como nuevo director financiero, en sustitución de André Pezeta.
La empresa explicó que estos movimientos responden a su plan de consolidación corporativa en un momento clave de crecimiento acelerado en la región.
Crecimiento récord, pero presión en beneficios
Según datos publicados por Forbes México, la compañía registró en 2024 ingresos por 5.580 millones de reales (aproximadamente 875 millones de euros), un incremento del 31% interanual.
No obstante, el beneficio neto cayó un 54%, hasta 539 millones de reales (85 millones de euros). La reducción se atribuye al impacto financiero de la rápida expansión, incluyendo depreciación, amortización y mayores gastos asociados a inversión.

Al cierre de 2024, Smart Fit operaba 1.743 gimnasios en 15 países de Latinoamérica, un crecimiento del 21% frente al año anterior. Su base de clientes alcanzó 5,2 millones de usuarios, un aumento del 17%. Además, la compañía elevó en un 40% su inversión en expansión, destinando 1.532 millones de reales durante el año.
La transición marca un relevo generacional en una de las mayores cadenas de gimnasios de la región, en plena etapa de consolidación y expansión internacional.





