El Zoológico Nacional de Cuba enfrenta dificultades para alimentar y cuidar a casi 1,000 animales de 84 especies, en medio de los apagones, la escasez de combustible, la falta de personal especializado y las limitaciones económicas que afectan a la isla.
Ubicado a unos 20 kilómetros de La Habana, el parque alberga especies en peligro de extinción, entre ellas rinocerontes, tigres, jaguares e hipopótamos. El zoológico cuenta además con el único grupo reproductor de rinocerontes negros fuera de África y una importante población de rinocerontes blancos.
La alimentación es uno de los principales desafíos. Los grandes felinos, por ejemplo, requieren unos siete kilogramos de carne diarios por animal, mientras que todo el zoológico necesita alrededor de media tonelada de carne al día y unas dos toneladas y media de productos frescos para los herbívoros. La falta de electricidad también dificulta la conservación de los alimentos.
Los problemas de combustible complican además el traslado de comida y agua dentro de las 345 hectáreas que ocupa el parque. Ante esta situación, las donaciones privadas se han convertido en un apoyo importante. Ana Fernández, una voluntaria cubanoestadounidense que reside en la isla, entrega productos cárnicos al zoológico cada semana para contribuir con la alimentación de los animales.
El parque llegó recientemente a permanecer 23 días consecutivos sin electricidad, una situación que también afectó el suministro de agua. A esto se suma la salida de más de un tercio de los técnicos veterinarios, quienes han dejado sus puestos en busca de mejores ingresos, principalmente en el sector privado.
Pese a las dificultades, el zoológico ha logrado mantener algunos programas de reproducción. En los últimos meses nacieron tigres, hienas, chacales y una dromedaria negra llamada Esperanza, el primer ejemplar de su especie nacido en Cuba en tres décadas. Para sus responsables, mantener a estos animales en las mejores condiciones posibles continúa siendo el principal desafío.





