Estudiantes del Centro Educativo San José Obrero, en Pedro Brand, desarrollaron dos proyectos que combinan tecnología, robótica y conocimientos académicos para aportar soluciones a problemáticas ambientales. Las iniciativas incluyen un sistema automatizado para optimizar el uso del agua y un robot concebido para contribuir a la recuperación de terrenos degradados.
Los proyectos, denominados “Raíces del Futuro” y “Seed-Bot”, fueron presentados al ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, durante un recorrido por el centro educativo. Los alumnos explicaron el funcionamiento de sus creaciones y mostraron cómo integraron contenidos de Ciencias Naturales, Matemática, programación, tecnología e ingeniería.
“Raíces del Futuro” nació a partir de la recuperación de un espacio ubicado detrás del comedor escolar, posteriormente convertido en un huerto que funciona como laboratorio de aprendizaje. Allí, los estudiantes instalaron un sistema de riego automatizado equipado con sensores capaces de medir la humedad del suelo y determinar cuándo suministrar agua o detener el riego, con el propósito de reducir su desperdicio.
La iniciativa también incorpora herramientas de programación como Scratch y permite a los alumnos realizar mediciones, analizar resultados y aplicar en la práctica los conocimientos adquiridos en las aulas. El proyecto obtuvo recientemente el primer lugar nacional en el nivel Primario de la cuarta edición de Buenas Prácticas en Innovación y Tecnología, reconocimiento otorgado al profesor Israel Contreras Pacheco.
Los estudiantes también presentaron “Seed-Bot”, una propuesta de robótica enfocada en la conservación ambiental y la recuperación de áreas afectadas por la explotación minera. El robot utiliza bolas de semillas, conocidas como seed balls, como alternativa para contribuir a restaurar terrenos degradados, combinando programación, robótica y tecnología cartográfica.
Durante la presentación, De Camps destacó la importancia de desarrollar iniciativas que permitan conectar los contenidos curriculares con situaciones reales del entorno escolar y comunitario. Asimismo, resaltó que este tipo de experiencias fomenta una participación más activa de los estudiantes y les permite utilizar la tecnología como herramienta para plantear soluciones a desafíos ambientales.






