El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que su administración romperá relaciones diplomáticas con Cuba y otros gobiernos que considera autoritarios, marcando un cambio significativo en la política exterior colombiana de cara a su toma de posesión.
La decisión representa un contraste con la administración saliente de Gustavo Petro, que mantuvo una relación cercana con La Habana y defendió el papel de Cuba como garante de los procesos de paz con las antiguas FARC.
El anuncio ha generado reacciones tanto de respaldo como de críticas dentro y fuera de Colombia. Mientras algunos sectores consideran que la medida fortalece la defensa de la democracia, otros advierten que podría afectar los canales de diálogo regional y la cooperación diplomática.
El cambio en la política exterior será uno de los primeros retos del nuevo gobierno, que asumirá el poder con la promesa de redefinir las relaciones internacionales de Colombia y fortalecer sus alianzas estratégicas.





