Vatican News.- Una marea humana recorre la Via di Porta Angelica y la Via Ottaviano, avanzando con devoción hacia la Basílica de San Pedro. Miles de fieles, venidos de todos los rincones del mundo, acuden a despedirse del Papa Francisco, el Pontífice de la cercanía, de los gestos simples y las palabras profundas.
En las calles del Borgo Pio apareció hoy una obra del artista callejero Maupal, recordando su icónico mural del “Papa Superman” de 2014. El nuevo mural, titulado “El legado”, muestra la misma maleta negra rotulada con la palabra “valores”, esta vez rodeada de símbolos: la paz, los migrantes, la creación. Un pañuelo de San Lorenzo ondea en la escena, mientras un salvavidas y una regadera acompañan un brote que crece en el suelo. Un homenaje simbólico al Pontífice argentino que deja una huella imborrable.
Un testimonio vivo de los valores
A pocos metros del mural, las hermanas Irene, Teresa y Sofía, llegadas de Bilbao, repiten esa palabra: valores. “El Papa nos enseñó el valor de la paz y de luchar contra la discriminación”, dice la mayor, tras rendir homenaje al féretro. En su visita familiar a Roma no esperaban participar en un momento histórico.
Un adiós multitudinario
Desde la madrugada, una fila incesante de fieles ha recorrido las calles adyacentes al Vaticano. La Basílica cerró brevemente a las 5:30 a.m. y reabrió una hora más tarde para seguir recibiendo a los miles de peregrinos que, en silencio y oración, buscan despedirse de quien marcó una era.
Entre ellos están Leonardo y Adriana, con sus hijas pequeñas en brazos. Viajaban por Umbría cuando supieron de la noticia. Dejaron todo para llegar hasta San Pedro. “Era un Papa moderno, inolvidable por su humildad y por su amor a los más necesitados”, afirman.
Cercanía que deja huella
Muchos relatan encuentros personales con Francisco. Anastasia y Pasquale, de Apulia, recuerdan cómo él le tendió la mano a ella en Casa Santa Marta y le dijo con una sonrisa: “No te preocupes, nunca he hecho daño a nadie”. Momentos como ese quedarán grabados para siempre.
El dolor de muchos, la cruz de todos
Bárbara, originaria de Viterbo, dice que cada persona que esperaba para ver al Papa llevaba consigo una cruz invisible. Recuerda el Jubileo de la Misericordia, cuando Francisco les preguntó si habían rezado por él. “Yo le respondí que sí, y él me dijo: ‘¡Y yo por ti!’”, narra con emoción.
Agradecimiento global
Don Leo Heinrich, párroco alemán, expresa gratitud por el legado de Francisco, especialmente por su lucha incansable en favor de los pobres y su defensa de los migrantes. “Aunque sea incómodo, tenía razón: no podemos permitir que sigan muriendo en el Mediterráneo”, dice con convicción.
Historias que se cruzan en San Pedro
Christian y Emika, estudiantes nigerianos, destacan la voz profética del Papa por los pobres. Addolorata, apoyada en muletas, reza por su salud mientras llora su partida. Federico, un niño de 9 años, dice que lo extrañará por “la confianza que tenía en los niños”. María, de 85 años, grita “¡Es mi amor, el Papa!”, tras años de servicio empujando sillas de ruedas como voluntaria, ahora llevada por otros hasta su última despedida.
Un mensaje que traspasa credos
Michael y Sabine, protestantes alemanes, destacan cómo el Papa los ayudó a mirar más allá del ego y ver al otro. “Nos enseñó a vivir con el corazón abierto”, dicen tras su peregrinación siguiendo los pasos de San Francisco de Asís.
El faro del fin del mundo
Desde Sídney, James define al Papa como “un faro de esperanza y solidez en tiempos de caos”. Juliette Romero, peruana residente en Roma, siente que Francisco hizo sentir a los latinoamericanos “como en casa”. “Cuando fue elegido, me sentí orgullosa. Fue el Papa de todos, especialmente de los que venimos de lejos”.
Hoy, el mundo le rinde tributo no solo a un líder religioso, sino a una figura de compasión, diálogo y transformación. Su legado vive en cada gesto, en cada rostro que se despide y en cada corazón que lo recuerda.






