La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, llegó este lunes a Nueva York para participar en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en medio de la nueva etapa política que atraviesa el país tras la captura de Nicolás Maduro.
Rodríguez publicó en X que llegó a Nueva York con la intención de representar a Venezuela y participar en una agenda centrada en el diálogo, la cooperación y el entendimiento entre las naciones. Hasta el momento, no existe información pública de que tenga previsto visitar a Maduro durante su estadía en la ciudad.
La presencia de Rodríguez representa el regreso presencial de un jefe de Estado venezolano a la Asamblea General después de ocho años. La última participación de Nicolás Maduro en persona ocurrió el 26 de septiembre de 2018, durante el 73.º período de sesiones del organismo.
Mientras Rodríguez participa en las actividades diplomáticas, Maduro permanece detenido en una prisión federal de Brooklyn, después de ser capturado en Caracas el pasado 3 de enero y trasladado posteriormente a Estados Unidos. El exmandatario enfrenta cargos relacionados con narcotráfico y se ha declarado no culpable.
La defensa de Maduro ha solicitado que el proceso sea desestimado bajo el argumento de que contaba con inmunidad como jefe de Estado cuando ocurrieron los hechos que se le atribuyen. El juicio está previsto para el 1 de junio de 2027, aunque la fecha podría cambiar si prosperan las solicitudes presentadas por sus abogados.
Uno de los principales puntos de la agenda de Rodríguez en Nueva York será un encuentro con el presidente estadounidense Donald Trump, previsto para este martes al margen de la Asamblea General. La reunión será el primer encuentro presencial entre ambos desde la captura de Maduro y la llegada de Rodríguez a la presidencia encargada.
El viaje de Rodríguez ocurre mientras Venezuela intenta avanzar en una nueva etapa de relaciones internacionales y económicas. Su gobierno ha mantenido negociaciones con Estados Unidos en áreas como energía y busca impulsar inversiones y la recuperación de la producción petrolera, mientras persisten desafíos políticos, económicos y de derechos humanos en el país.





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