Después de más de seis semanas de parálisis política, un grupo de senadores moderados alcanzó un acuerdo para poner fin al cierre del Gobierno federal de Estados Unidos, que ha dejado sin salario a miles de empleados y afectado servicios esenciales en todo el país.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, convocó de urgencia a los legisladores a regresar a Washington tras la votación del Senado del domingo, donde una mayoría de 60 a 40 apoyó iniciar el proceso para aprobar una ley temporal de financiación. “La pesadilla está llegando a su fin”, declaró Johnson, al prometer una rápida tramitación del proyecto.
El acuerdo, resultado de intensas negociaciones entre republicanos y demócratas moderados, permitirá reabrir el Gobierno hasta finales de enero, aunque sin incluir la prórroga de los subsidios de salud de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, lo que ha generado descontento en el ala progresista del Partido Demócrata.
Los senadores Jeanne Shaheen, Maggie Hassan, Angus King, Tim Kaine y otros cinco demócratas fueron clave para romper el bloqueo, al aceptar una votación posterior —prevista para diciembre— sobre la posible extensión de los créditos fiscales de salud. El paquete legislativo también contempla revertir los despidos de empleados federales, pagar los salarios atrasados y reembolsar a los estados que usaron fondos propios durante el cierre.
Aun así, el líder demócrata Chuck Schumer y figuras como Bernie Sanders criticaron el acuerdo, considerándolo una concesión prematura a los republicanos. “No abandonaremos la lucha por una atención médica accesible”, afirmó Schumer.
El presidente Donald Trump evitó confirmar si firmará la iniciativa, aunque adelantó que “el fin del cierre está cerca”. Mientras tanto, los efectos de la parálisis gubernamental continúan: cancelaciones masivas de vuelos, retrasos en ayudas alimentarias y mayor demanda en bancos de alimentos en Washington D. C.





