Unicef alertó este martes que alrededor de un millón de niños en Afganistán padecen desnutrición aguda severa y podrían morir si no reciben atención médica y nutricional de manera urgente.
La agencia de Naciones Unidas para la infancia indicó que unos 3.7 millones de niños afganos sufren algún grado de desnutrición aguda. De ellos, cerca de un millón presenta los cuadros más graves y enfrenta un elevado riesgo de muerte sin tratamiento.
La crisis alimentaria se ha agravado por los terremotos registrados el año pasado, los desastres climáticos de este año y el regreso de millones de afganos desde Irán y Pakistán. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), cerca de 14 millones de personas padecen hambre aguda en un país con más de 45 millones de habitantes.
Unicef señaló además que más de medio millón de niños han sido atendidos desde enero en centros de salud por emaciación. Los menores de dos años representan más del 80 % de los casos de desnutrición aguda grave registrados en el país, mientras que los casos acompañados de complicaciones médicas aumentaron más de un tercio durante este año.
La situación también afecta a las madres embarazadas, ya que aquellas que padecen desnutrición severa tienen mayores probabilidades de dar a luz a bebés con bajo peso, quienes enfrentan dificultades para sobrevivir debido a la limitada disponibilidad de cuidados intensivos neonatales.
Unicef necesita unos 180 millones de dólares para financiar su programa de nutrición en Afganistán durante este año, pero hasta ahora solo ha recibido el 22 % de los recursos requeridos. A esto se suman las dificultades para transportar ayuda debido al cierre de la frontera con Pakistán, aunque la ONU informó recientemente de la llegada de más de 700 camiones con alimentos y suministros humanitarios.





